jueves, 9 de octubre de 2008

CIuDad

Ciudad

Mañanas:

Por mi ventana la cordillera asoma sus rayos de sol helados…

Corro la cortina y aparece el porfiado y eterno lucero del oriente azul y navegante.

El agua recorre mi cuerpo sin tocar mis ojos, que miran los azulejos blancos.

Desayunos de cocoa me acompañan de hace años, la misma mitad de pan sin nada y las noticias no escuchadas pendiente de la hora.

Asomo como hace años por la misma puerta, las pisadas donde mismo y la mirada donde mismo… mi mejor trinchera, mi mejor ruptura de horizontes… la cordillera

(Eso cuando la contaminación lo permite).

Desenvaino mi katana y cuan samurai, me abro paso en plena batalla para subir al metro. Mis músculos de indígena me protegen de estrellones y prepotentes…

Me siento un Levtarú moderno… contra los mismos de siempre…

Tardes:

Son rojas y púrpuras nubes estacionadas las tardes en la ciudad. Son de helados y jugueteos con mis amigas… son de tirarse en el pasto y esperar a ver como el sol se cae a lo desconocido detrás de algún edificio. Son paseos por el árbol de pascua llamado mall a jugar a ser platudo y disfrazarse de niño bien. Y esperar… esperar la hora del regreso

Otras batallas distintas en el metro y las micros-cavernas-tiranosaurios.

Prender el televisor por inercia y pensar en el mañana sentado en la cuneta…

Noches

Es un manglar infestado de serpientes y arañas peludas con sus venenos.

Es un descuido y ZAS… acabo la leyenda del gran Sebastián. A lo lejos se escuchan familiares disparos y de las esquinas comienzan a asomar ojos rojos y garras afiladas.

Hago como que no las veo y me dedico a mirar otra vez las luces de postes y semáforos.

Corro sin mirar atrás y aguanto al máximo mi respiración y dejo pasar las manos

Extrañas egoístas. Ahí aparecen los ladrillos de mi casa a darme la bienvenida y preguntando como fue mi día sin el olor a tabaco de mi dormitorio, les sonrió y siempre respondo –BIEN-.

Por fin estoy donde quiero… entre la realidad y mi cama

Familia



Reencuentro...

Fue cuando vi la foto de mi hermano con 2 muchachas, que a pesar de mis problemas de visión el instinto me marco de inmediato quienes eran….
Sentí un puntazo feroz en mi cuello… era un elefante de recuerdos morados… era mucho para poder hablar… mis piernas explotaron como un tiro de dinamita y corrí sin decir palabra.
Cuando por fin entre en si sentí una paz tremenda y alegría ala vez y la sonrisa fue notoria en mi rostro, se lleno de brisa y pajaritos… eran ellas, eran ustedes, eran un poco de mí.
Recordé mis días en el campo cuando niño y esa tremenda responsabilidad de ser tío a los 4-5 años y peor aun, que te llamen tío a esa edad. Me sentía ese niño grande que era tío y le decía tío a las personas, entendí las 3 hojas de la alfalfa y sus flores lila. Y sentí los cardos otra vez en mis piernas un poco más peludas y morenas que antes.
Asumo otra vez mi condición de tío, y se demuestra que las orbitas de los planetas se alejan entre si por causas naturales… pero que vuelven a estar juntos después también por causas naturales…