sábado, 20 de diciembre de 2008

Eras Una de LaS CeReZas

Era una nube que me intoxico… caí y todo tenia un color mas marcado…

Eras tu… hecha una pequeña hoja, no me aguante y te tome con mis manos, me dormí al lado tuyo y sentí tu calor, ese calor que busco, y que no me cansare de buscar.

Los pajaritos dieron la bienvenida al día y yo al lado tuyo mirando por la ventana. Durmiendo eras un lucero brillante y fijo… trate de no despertarte pero no pude.. Brillabas mucho como para poder dormir. y las estrellas no hicieron ruido para no quebrar el cristal que se tendia sobre nosotros y la luna dejo de ser la protagonista.

Te transformaste en una cereza, en pequeños granitos de uva, en espigas del eterno trigo y sus colores, te transformaras en vino, en los sarmientos de las parras que me atrapan, fue el sonido verde del agua que me lavo el mundo y dejo k se fuera con la corriente. Puse mi mente en blanco y sentí los bichitos por tus hojas, y yo un porfiado brote que aparece… y aparece… lo podan y aparece…

las viñas cuidaron tu paso y se inclinaron ante nosotros, el cerro y las nubes nos cuidaron, entendieron que no debían molestar, que era una burbujita ese momento, que se pincharía y no volvería. (Espero que no sea así).
Mi olor a pólvora se callo esa noche… fui solo un grillo, que esa noche durmió se durmió junto a ti.

Fue el día que hace años soñaba, fuiste la más dorada de las espigas que he visto… y la cereza más grande y roja…

Ñam-ñam

REbeLIoNes

comenzaron desde siempre...

se forjaron en el fuego y el azufre, en la selva, la ciudad y los campos...

siempre fue la misma gente, mis abuelos, mis padres, mis hermanos, mis hijos y mis nietos. son la perfecta porfia de mi meztizaje vasco y mapuche...

la polvora forjó mi familia... los bravos conquistadores y los bravos y eternos defensores de su tierra... soldadesca feroz y huraña, harapienta y terrible.

de esos años que vienen mis rebeliones y mis porfias. mis años de jinete y de husar, mis años con balmaceda, mis años en alegria del pio y el manglar, la jungla y los mozquitos, la sangre y el ardor. una herida, un tiro, una muerte... todas compañeras mias reflejadas en mis antepasados, cargo con ellos, en cada gota de rocio que moja mi cara por las mañanas en el cerro. en las palabras de mi padre y sus marcas de la tortura. en los 3 disparos de mi tia y su muerte en la calle. en las vainas que salen de las legumbres llegando el verano, herencia de mis abuelos huasos y sus caballos herocos. es villa y sus trenes llenos de sombreros gigantes... soy yo, mis hijos, mis nietos, etc, etc...

miércoles, 5 de noviembre de 2008

CaMpO





Mañana

Mis mañanas en el campo son con aroma a canto de pajaritos, revoloteo de gallinas y lagunas de niebla morada.

Aparezco invitando a mi cuerpo a no bañarse… a ser así como es, con las correspondientes mordidas de pulga y mis cicatrices de cortes de otra época

El sol pone morena mi piel y espero el almuerzo bajo el nogal.

El sudor comienza a abrillantar mis brazos y mi espalda


Tarde

Son de descanso ansioso por ver el crepúsculo rojo y el sol esconderse detrás del cerro, el aire huele jazmín y a tierra húmeda.

Me lanzo a la piscina esperando recordar eternamente ese sonido del viento y de los árboles moverse… soy muy pequeño aun y duermo bajo el nogal eterno y los bichitos.

El maíz asoma sus puntas doradas y los duraznos tiemblan ante mi mano voraz… espero el lucero otra vez.


Noche

Las noches tienen tu nombre, y en las estrellas fugaces lo repito a cada rato, como un deseo a lo lejos.

En el campo están todas las estrellas, todas, sin excepción. Y la luna ilumina el valle y las nubes, mostrando el lado oculto de la ladera del cerro y sus formas salvajes.

Me transformo en un grillito que te canta, a lo lejos solo piensa en tu boca tan distante de aquel paraíso…

Me imagino bañándome en aquel río… y me imagino esa luna… ese olor del jazmín… y te imagino a ti… sobre ese paño de estrellas fugaces……..

jueves, 9 de octubre de 2008

CIuDad

Ciudad

Mañanas:

Por mi ventana la cordillera asoma sus rayos de sol helados…

Corro la cortina y aparece el porfiado y eterno lucero del oriente azul y navegante.

El agua recorre mi cuerpo sin tocar mis ojos, que miran los azulejos blancos.

Desayunos de cocoa me acompañan de hace años, la misma mitad de pan sin nada y las noticias no escuchadas pendiente de la hora.

Asomo como hace años por la misma puerta, las pisadas donde mismo y la mirada donde mismo… mi mejor trinchera, mi mejor ruptura de horizontes… la cordillera

(Eso cuando la contaminación lo permite).

Desenvaino mi katana y cuan samurai, me abro paso en plena batalla para subir al metro. Mis músculos de indígena me protegen de estrellones y prepotentes…

Me siento un Levtarú moderno… contra los mismos de siempre…

Tardes:

Son rojas y púrpuras nubes estacionadas las tardes en la ciudad. Son de helados y jugueteos con mis amigas… son de tirarse en el pasto y esperar a ver como el sol se cae a lo desconocido detrás de algún edificio. Son paseos por el árbol de pascua llamado mall a jugar a ser platudo y disfrazarse de niño bien. Y esperar… esperar la hora del regreso

Otras batallas distintas en el metro y las micros-cavernas-tiranosaurios.

Prender el televisor por inercia y pensar en el mañana sentado en la cuneta…

Noches

Es un manglar infestado de serpientes y arañas peludas con sus venenos.

Es un descuido y ZAS… acabo la leyenda del gran Sebastián. A lo lejos se escuchan familiares disparos y de las esquinas comienzan a asomar ojos rojos y garras afiladas.

Hago como que no las veo y me dedico a mirar otra vez las luces de postes y semáforos.

Corro sin mirar atrás y aguanto al máximo mi respiración y dejo pasar las manos

Extrañas egoístas. Ahí aparecen los ladrillos de mi casa a darme la bienvenida y preguntando como fue mi día sin el olor a tabaco de mi dormitorio, les sonrió y siempre respondo –BIEN-.

Por fin estoy donde quiero… entre la realidad y mi cama

Familia



Reencuentro...

Fue cuando vi la foto de mi hermano con 2 muchachas, que a pesar de mis problemas de visión el instinto me marco de inmediato quienes eran….
Sentí un puntazo feroz en mi cuello… era un elefante de recuerdos morados… era mucho para poder hablar… mis piernas explotaron como un tiro de dinamita y corrí sin decir palabra.
Cuando por fin entre en si sentí una paz tremenda y alegría ala vez y la sonrisa fue notoria en mi rostro, se lleno de brisa y pajaritos… eran ellas, eran ustedes, eran un poco de mí.
Recordé mis días en el campo cuando niño y esa tremenda responsabilidad de ser tío a los 4-5 años y peor aun, que te llamen tío a esa edad. Me sentía ese niño grande que era tío y le decía tío a las personas, entendí las 3 hojas de la alfalfa y sus flores lila. Y sentí los cardos otra vez en mis piernas un poco más peludas y morenas que antes.
Asumo otra vez mi condición de tío, y se demuestra que las orbitas de los planetas se alejan entre si por causas naturales… pero que vuelven a estar juntos después también por causas naturales…