domingo, 22 de febrero de 2009
Miradas retráctiles y tantas cosas basuralescas
Bueno, si en un pasado quisiste alejarte para bien, ahora acércate por la misma causa. Y, no lo creo, estoy segura de que tienes tantas cosas que sanar como yo, y que si ahora no te das el tiempo, no habrá otra vida para remediar las situaciones que nos han dejado aquí, parad@s: tu allá y yo acá. Ni te ví, ni te sentí, lejos estuviste; y bueno, ahora que físicamente puedo abrazarte, recuerda que el tiempo no te esperará, y a mí tampoco... Es por eso que hay que hacerlo ya: ven y date el gusto de conocer a tu/s hija/s.
miércoles, 18 de febrero de 2009
Vista
Como empezar un nuevo cuento con nuevas historias entrelazadas. Como dije alguna vez: historia de la historia enferma. No jugaré con esas palabras ahora, pero se enfermó mi historia. Paro cardíaco. El corazón que le inventé, el nudo que le anudé, el aliento que le brindé, el murmullo que le hice hacer, los ojos que le dibujé. Todo eso se desvaneció, ya no hay historia enferma, ahora hay historia muerta. Pero bueno, al mismo momento nace otra historia, una nueva historia, un nuevo latido, un nuevo sentido, un nuevo suspiro, un nuevo alivio.
Llegar hasta arriba, bajar, nuevamente subir, y luego bajar. Eso quisiera yo. Manejar lo que yo quiero y no quiero hacer. Ahora me gustaría volar con las alas que no tengo, esas alas que nunca tendré, pero con ellas volaré. Hacia el infinito, hacia donde me dirijan, da igual, yo sólo volaré.
Esperaré lo que venga recordando aquel día, al subir, donde no se encontraba nadie más que yo y mi sombra. Silencio mortal, llamada fugaz, suspiro infinito, llantos en mis oídos. Caída mortal, estrella fugaz, cielo infinito, constelaciones en mis oídos. Suelo mortal, viento fugaz, mar infinito, llamas en mis oídos. Infinidad de sinsentidos con sentidos según quién lo vea.
El suelo me llamaba, el mar me gritaba, mas yo no prestaba atención, sólo cerré mis ojos y dentro de mí un mundo nuevo surgió. Miraba, con alguien más que mi sombra, el exterior.
Abrí mis ojos y pude ver un mar inmenso, lleno de cosas para mi, y para todos/as. Un mar, junto con el cielo, el viento, la arena. Cosas que no puede entregarme un edificio. Cambiaría todo por sacar a esos inmensos edificios de mi vista y de las de todos/as.
Yo te espero. Volemos, volaremos, esperemos, juguemos, creamos, creemos, sintamos, sentiremos, juguemos y disfrutemos.
Haré una escalera, de arriba hacia abajo, de un lado hacia otro. Nadie quedará fuera, nadie escapará del dentro. Porque no habrá diferencia.
Vamos, vamos, que bajaré hasta el mar, donde un faro que ya no existirá me supo guiar, y caminaremos hacia el fondo de éste, junto con todos/as y los demás elementos. Es que una vista, desde arriba, desde abajo, desde un lado y desde otro, se comparte. Aparte de dejarla guardada en el corazón, no se deja cerrada sin razón.
Diferencia

Un te odio surgió una mañana sin sol, dentro de un pétalo de una rosa extraviada y olvidada. Uno de esos chanchitos de tierra se posó en aquel charco de barro, compartido el lugar con el pétalo. La brisa llamó a las nubes, que pronto cubrieron la ciudad. Caminando descalza bajo la lluvia me encontré dentro de unos segundos, perdida y sin fuerzas. Caí, en el barro, junto al pétalo, ensordecida por el sonido de la lluvia. Dejé de escuchar máquinas y bocinazos. Mi mente antes ocupada por sinsentidos, ahora ocupada de sinrazones. El pétalo de aquella rosa extraviada y olvidada quería ser recordada, y yo olvidada. Nada que hacer esta vez.
Otra noche sin dormir
Campito de los recuerdos un tanto alejados
Despertando con un rayito de sol en el dormitorio, o tal vez con el llamado a tomar desayuno, me alegraba ya el canto de los pájaros y el ver vacas por la ventana.
El desayuno en la mesa y a despertar...
La cocina, el baño, los dormitorios, y el que nunca recuerdo haber entrado, el dormitorio de mi bisabuela. Quizás algo inconcientemente prohibido, y los pollitos en una caja suelo recordar.
El que mi madre a mi y a mi hermana nos diga que hay que vestirnos y luego salir a jugar al patio... Inmenso.
No recuerdo las horas de almuerzo, pero recuerdo jugar con l@s prim@s de mi padre, que no se encontraba ahí, a hacer cosas con la tierra y recorrer los lugares cercanos; y recuerdo a los pavos cuando los nombrabamos "sau sau leri".
Mis recuerdos son muchos, pero poco descriptibles...
A la hora de dormir recuerdo el pensar en los murciélagos que me dijeron que venían a comerse la sangre de las vacas...// Quise escribir algo más distinto, pero salieron a flote los recuerdos que jamás olvidaré, y que no podía hacer más que ponerle letras a cada imagen en mi cabeza y dejarlo en algún lugar que pudiera ser releído.
Cuando niña, no pensaba más que en jugar; ahora, no pienso más que en seguir jugando.
viernes, 13 de febrero de 2009
Esta ciudad
Darse vueltas repasando el quehacer de un nuevo día que comienza, y con algo de pereza abro las persianas otra vez.
También lo mismo que tú… Créeme que el pan con nada es un clásico en mi vida, y las noticias sólo para ver la hora también lo son… Recuerdo las mañanas de invierno, y la lluvia en la ventana esperando la hora de ir al colegio… Algo que jamás volverá.
De mi ventana al vestirme sólo veo mi patio en este tiempo, el patio trasero. Si llueve, la lluvia mojando el suelo y las hojas que ya cayeron ocupa mi ventana. Tal vez en otra oportunidad pueda ver los rayos de sol y escuchar a los pájaros cantar.
Gran batalla la tuya mi tío, lo que es yo, sólo debía dar algunos pasos para llegar a mi destino de la mañana; y más me encantaba hacerlo bajo la lluvia.
Tardes variadas en esta ciudad… Puedo crear música, escucharla, caminar, jugar, pensar, estudiar, correr, escapar. El cielo me invita a su mundo con nubes, y soñar entre ellas; tal vez unas veces resulten rosadas. Las compañías no siempre eran bienvenidas en las tardes… Depende de la tarde la soledad me agradaba, el otoño-invierno me ponía solitaria, mientras la primavera-verano me hacía un ser más sociable.
Del colegio ya habría regresado hace horas cuando recién comenzaba a despertar de verdad. Agotadoras las mañanas, de aquellas somos esclav@s, pero más lo somos de un recinto, que te esclaviza más aún. En verdad, odiaba el colegio, no lo extraño.
El relajo de ver
Familia / Nº ♥♥
Un posible flojo enlace podría cambiar muchas cosas. No fue mi dedo, tampoco el de él, fueron ell@s l@s culpables de tal reacción.
Fui observando aquellas figuras humanas, que me hacían recordar tiempos pasados, y los recuerdos llegaron, sin haberlos descubierto aún.
El tiempo ha pasado, el tiempo pasó, el tiempo no se detuvo… Pero el sentimiento que se siente ser parte de algo, que se creyó perdido, sí puede volver. Puede volver aquel sentimiento de acogida y de ganas de abrazar y no soltar jamás.
De pronto recordé hasta los rosales de aquella casa que era la de nuestro encuentro, tu abuela, mi bisabuela,
Recuerdo cuando no entendía tanto enredo familiar: entre l@s pequeñ@s eran prim@s, ti@s y sobrin@s; para mí en ese tiempo daba lo mismo quién fuera quién, compartiamos el campo disfrutando el paisaje, jugando fuera de la casa, o bien, dentro jugando a hacer una radio… ¡Que recuerdos!
Las plumas vuelan bien alto cuando andan solitarias, y juntas, vuelan más alto aún. Tío, también asumo mi condición de sobrina, y tod@s junt@s, como plumas individuales, formaremos un ave, nadie lo detendrá. El tiempo pasa, pero los recuerdos siempre estarán, y ahora… No necesitaremos tantos recuerdos, esta vez bien: lo viviremos.
