muchas y pequeñas, rojas y blancas... caian millones en mi mano...
las tape con el manto de la tierra, en su cuna de plumavit...
les di mamadera cristalina y oportuna por dias sin saber si vivirian o quizas nunca saldrian.
de a poco las puntas comenzaron a asomar como una tormenta de color verde claro.
eran muchas y juguetonas, de cuellos largos y delgados, asi como jirafas vegetales.
el sol las abrazo y ellas lo miraron de frente, saludando con reverencias...
crecieron libres y regalonas, hasta hacerse niñ@s grandes...
pero en un descuido mortal, el pajaro se comio mis lechugas......

1 comentario:
empezar de cero a veces no es tan malo...
te quiero tío :)!!
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